sábado, 28 de marzo de 2009
déjalo ir
Agacho un poco la cabeza, pero por tan solo un instante... vivo el miedo, así, intenso. Las puertas se cierran, los vidrios rotos en el suelo vuelven tus pasos sigilosos para no herir; gritos que nacen y que se estremecen de la propia quietud... se hacen oir fuertemente, para luego callar. Fragmentos en el tiempo se quiebran como un cristal. Una mano te adormece y te venda los ojos. Tiemblas. Se abalanza un frio por al espalda, te abraza y se deja caer hacia tus pies. El soplo helado se extiende y desaparece por completo. Comienzo a alzar la vista... se va... se fue. No vuelve a ti. Se vive intenso, pero por solo un instante. Lo tomé, y lo dejé ir... sonrio...
...sequor
Escuché un susurro a media noche. Me levanté y con los pies descalzos salí de la habitación. Mis ojos aun no estaban del todo abiertos y dispuestos a hacer su labor, por lo mismo extendía mis brazos hacia los lados para saber por dónde iba y para afirmarme con el fin de no tropezar y caer al suelo. Tocaba las paredes de un pasillo que parecía no acabar hasta que, de pronto, las murallas parecían abrirse y tornarse intocables. Sin ninguna guía y con mis ojos aun semiabiertos, de la oscuridad sentí aparecer una tenue luz que bailaba frente a mi. Se alejó, y decidí seguirla. No sabía hacia donde me guiaría, o, quizás, que quería mostrarme, pero no me quedaba otra opción. Temeroso, mis pasos eran lentos, pero algo me hizo cambiar de ritmo y de la nada estos se volvieron cada vez más rápidos y seguros hasta correr. No sabía porqué lo hacía, simplemente corría. No huyendo, no escapando de algo. Sólo haciendolo porque me gustaba, porque la luz también estaba allí al mismo compás que el mio, porque era una sensación que se volvía cada vez más apasionante. Corría, el suelo se volvía tibio, podía sentirlo, hasta que mis pies dejaron de tocar la superficie para avanzar súbitamente hacia adelante, casi volando. Temía caer, pero era un golpe de viento tan fuerte que chocaba contra mi que ese miedo se desvaneció junto con fragmentos de los sitios por donde pasé, porque el tiempo y la velocidad lo había dejado atrás, velocidad que parecía no parar de crecer. Sentía que me elevaba y ya no me preguntaba dónde iría a parar, pues no quería hacerlo. Simplemente deseé que el viaje no acabara, pero de un violento golpe choqué con el aire. Por un momento pensé que saldría volando en pedazos, pero sólo el momento se había quebrado. Mi cuerpo se aflojó y miré hacia todos lados buscando la luz que pensé había desaparecido. Baje mi cabeza. Flotaba en el aire aun sin rastros de ella, hasta que apareció y se elevó hacia mí muy rápido. Frente a mis ojos supe que era el lugar donde quería que encontrara algo, se alejó horizontalmente, la seguí, y pude ver cómo mientras lo iba haciendo, una figura se me acercaba, hasta que me detuve para contemplar bien que era. Un helado espejo y la bola de luz que iba junto a mi reflejaba mi rostro... eso era lo que quería que hallara...
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